
Su historia se remonta a hace casi 600 años en la aldea de Hoegaarden.
Un pueblo que desde 1445 elaboraba cerveza hasta la década de 1950. Desde el medievo, su witbieren o cerveza blanca ha sido muy popular en este pueblo.
Hasta el siglo XIX, Hoegaarden contaba con 13 fábricas de cervezas, pero en 1957 se cerró la última de estas cervecerías belgas.
Diez años más tardes, un lechero cercano a esta última fábrica de cervezas llamada Tomsin, Pierre Celis, decidió volver a levantar aquella cultura cervecera belga.
La nueva fábrica de cervezas, de Pierre Celis, comenzaría en un pajar, y su nombre sería Sluis.
Los ingredientes de las cervezas de Celis son agua, trigo, lúpulo, cilantro, piel seca de naranja y levadura.
En los años 80, tras la creciente demanda en el sector del mundo de la cerveza, Pierre Celis adquirió una antigua fábrica de limonadas llamada Hougardia. Con ello, Celis conseguiría ampliar su producc
En 1985, un incendio arrasó con todo. Y los cerveceros belgas, como es tradicional, ofrecieron su ayuda, entre ellos se encontraba uno de los mayores cerveceros del país, Interbrew.
Éste, le ofreció un gran préstamos para que pudiera reconstruir su fábrica de cervezas.